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Uno de los actos que se realizan más a menudo tras el nacimiento de un bebé es el de cambiar los pañales. Tan solo en el primer año de vida del recién nacido se practican 1.500 cambios de pañales, como mínimo, en algunos casos, incluso más.

Cambiar el pañal de un recién nacido es todo un arte, especialmente para los papás noveles que lo hacen por primera vez. Tan solo el paso de los días y la práctica habitual convertirá a los nuevos padres en unos auténticos expertos en el cambio del pañal. Conocer qué tipo de pañal es el más adecuado, cuál es la talla que corresponde a cada bebé y cómo proteger correctamente su piel para prevenir irritaciones conocidas como la dermatitis del pañal y posibles infecciones, se convierten en aspectos fundamentales para que el recién nacido se sienta más cómodo y bien protegido. La elección de los productos para el cuidado para la piel es otro punto clave, ya que siempre es recomendable que estos incluyan ingredientes naturales y respetuosos, como los de la marca Weleda.

Cómo y dónde cambiar los pañales

Una de las cuestiones más importantes es la de encontrar el lugar adecuado para realizar el cambio de pañal. Los cambiadores ofrecen una altura ideal para evitar malas posturas del padre o la madre. El bebé debe estar sobre una superficie limpia y blanda para que se sienta más cómodo, por lo que añadir una pequeña colchoneta sobre la base del cambiador y una toalla para que la sienta cálida y suave ayudarán a que el cambio de pañal sea más fácil y agradable.

Mantener la higiene de la superficie sobre la que se va a cambiar al pequeño, lavarse y secarse las manos, antes de proceder con el cambio y preparar todo lo que se necesita, para tenerlo todo a mano y así evitar dejar desatendido al bebé, será imprescindible. Junto al cambiador es recomendable disponer de un gel antiséptico que permitirá desinfectar correctamente las manos y protegerlas contra posibles bacterias que podrían transmitirse a la delicada piel del bebé.

El uso de toallitas desechables puede ser una buena solución para limpiar el culito del pequeño, eso sí, deberían ser hipoalergénicas y sin perfume, aunque en los primeros meses de vida es más recomendable lavarlo con agua y una esponja suave, para después secarlo correctamente y evitar humedad que pueda causar irritaciones y la proliferación de hongos. Utilizar una crema protectora específica para el pañal como la de Weleda se convierte en una solución perfecta para regenerar la zona afectada y evitar la dermatitis del pañal.

¿Qué es la dermatitis del pañal?

Se trata de una irritación o erupción que aparece en la piel cubierta por el pañal, en la zona del ano, y los pliegues de las ingles, generalmente. En algunos casos, si no se trata debidamente puede afectar los genitales del pequeño incluso la parte baja del abdomen. Aunque no es una dolencia grave y si se atiende a tiempo y como es debido, se puede solucionar en tres o cuatro días.

¿Por qué se crea la dermatitis del pañal?

Según el tipo de material con el que está fabricado el pañal, prácticamente no transpira por lo que, si no se cambia con frecuencia y la orina o las heces están en contacto con la piel del bebé durante demasiado tiempo, se crea un exceso de humedad que sensibiliza la piel, creando rojeces e irritaciones. Cuando la orina se descompone genera sustancias químicas irritativas y, en cuanto a la heces, si no se cambian y limpian con frecuencia, puede dañar la piel del bebé, dejándola más sensible y escocida.

El problema principal es que cuando la piel empieza a estar irritada es aún más vulnerable que una piel sana, al contacto con la nueva orina y heces, por lo que es necesario estar pendiente para evitar que suceda y se convierta en un mal mayor, más difícil de tratar.

Aunque algunos estudios lo desmienten, la erupción de los dientes también puede ser causante de la dermatitis del pañal. Esto se debe a la acidez de la salivación que se genera durante la salida de los dientes que, al tragarse y acceder al estómago provoca que las heces y el pipí sea también más irritante.

¿Cómo se puede evitar?

Cambiar el pañal con la frecuencia necesaria, incluso aquellos que prometen una super absorbencia, mantener la zona bien seca y utilizar una buena crema protectora, será la solución perfecta para evitar la temida dermatitis del pañal.

La Crema de Pañal de Caléndula de Weleda protege de la irritación y alivia la piel enrojecida desde el primer cambio de pañal. La caléndula es un tipo de flor que cuenta con incontables virtudes para la protección de la piel del bebé, un órgano sensorial, que por sus particularidades, necesita de un cuidado especial.

La Crema de Pañal de Caléndula trabaja como anti-inflamatorio, calma y regenera las rojeces e irritaciones que pueden crearse en la zona del pañal. Fabricada con ingredientes 100% naturales y 45% BIO, gracias al óxido de zinc que contiene, del que destacan las propiedades absorbentes y aislantes, se consigue mantener el culito bien protegido y aislado de la humedad. Además, gracias a la cera de abeja y la lanolina, se refuerza esta acción formando una fina capa protectora que no obstruye los poros, permitiendo que la piel pueda respirar. Dermatológicamente testada y altamente tolerante, incluso en pieles muy sensibles, no contiene colorantes, conservantes, sustancias de origen petroquímico o perfumes sintéticos, siendo también apta para celíacos.

Cómo aplicar correctamente la crema del pañal

Sobre la piel perfectamente limpia y seca aplicar una capa de Crema de Pañal de Caléndula y extenderla para que se cree un estrato protector visible sobre el culito del bebé, de forma que le mantendrá protegido por más tiempo de la humedad. Cuando la piel está especialmente enrojecida, es necesario utilizar la crema de pañal en cada cambio, y hacerlo tras cada toma. Por la noche, como los cambios de pañal son menores, es preferible crear una capa más densa que le mantendrá seco y protegido durante más horas. la Crema de Pañal de Caléndula de Weleda puede utilizarse también en la zona de los pliegues, que son más difíciles de secar, para crear un efecto calmante y limpiador sobre estas delicadas áreas de la piel del bebé.