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40 semanas de embarazo, emociones, incertidumbre, ilusión y dudas…, así se vive más lento que rápido el tiempo de gestación, casi como si se tratara de una cuenta atrás, que, a medida que van pasando las semanas, parece una eternidad. Tarde o temprano llega el momento más deseado y el que genera más inquietud, especialmente en las madres primerizas.

40 semanas esperando y, ¿tan solo 16 semanas de baja maternal? Parecen y son muy pocas, insuficientes para disfrutar de un periodo de vida intenso y trascendente junto al recién nacido que con tan solo 4 meses tendrá que despegarse de su madre para que ésta pueda volver a incorporarse al mundo laboral. Una situación, en muchos casos traumática, tanto para el bebé como la madre, que debe afrontarse con serenidad y equilibrio emocional.

Deja los miedos a un lado y guíate por tu instinto

Sin duda, con positividad e ilusión. Ilusión por aprender, por compartir, por cuidar y disfrutar del pequeño, que seguro, llega para transformar y agitar la vida de los nuevos padres. Estas 16 semanas de baja maternal son casi un regalo para la madre y el bebé, unos días únicos e irrepetibles que merece la pena disfrutar a cada segundo, ya que se convierten en una etapa extraordinaria de desarrollo personal y emocional intenso y conmovedor.

Dejarse llevar por el instinto maternal intrínseco a la recién estrenada maternidad, durante los meses de baja, es la mejor solución para afrontar cualquier duda, ante una situación nueva y desconocida para muchas madres primerizas, incluso para algunas que ya tienen hijos y descubren facetas distintas de la maternidad. Pedir ayuda, dejarse aconsejar por expertos en la materia, otras madres, las abuelas, etc. servirá de gran apoyo para abordar estos momentos trascendentales, sin miedo a equivocarse.

Haz que todos los momentos sean especiales

Compartir los momentos de intimidad con el recién nacido, también con el padre del bebé, que actualmente puede disfrutar de unas semanas de baja paternal, recientemente equiparada a la baja maternal de 16 semanas, puede convertirse en la solución ideal para que ambos padres disfruten de la relación con su hijo por igual.

Aprovechar estas semanas para disfrutar de la lactancia materna, de forma relajada, sin las prisas que conlleva la vida diaria, la lactancia materna es uno de los grandes pilares que proporciona incontables beneficios tanto para la salud del pequeño como para la madre, y una de las sensaciones más agradables para alimentar y crear un vínculo esencial entre madre e hijo.

Realizar paseos en familia, apuntarse a un curso post parto, practicar yoga con el pequeño, disfrutar de todo lo que nos rodea, un buen baño relajante o un tierno masaje diario se convierten en algunas de las actividades que pueden realizarse durante las 16 semanas de baja maternal y paternal, con serenidad y armonía, perfectos para aprovechar cada momento con el recién nacido.

Añade una rutina relajante en el día a día: el momento del masaje

Uno de los momentos en los que se crea más vínculo afectivo entre madre e hijo (y entre padre e hijo, por supuesto) es el de los masajes, una práctica que debería convertirse en una costumbre. Con gestos suaves y tranquilos, genera una forma de diálogo y complicidad en un espacio de intimidad que solo pertenece a la mamá y el bebé. El masaje además estimula la coordinación del bebé, la flexibilidad de sus músculos y activará su metabolismo.

Existen distintos tipos de masajes que favorecerán uno u otro aspecto: masaje en la frente, en las sienes desde la nuca, en las plantas de los pies o la columna vertebral. Un aceite corporal compuesto de ingredientes BIO como el Aceite de Caléndula de Weleda, se convertirá en el mejor aliado para masajear el pequeño cuerpo del bebé. Las propiedades de la caléndula, una planta milagrosa que aporta grandes beneficios al cuidado de la piel, especialmente indicada para la de los bebés, ayuda a mantener la temperatura corporal y refuerza las funciones protectoras naturales de su piel.

En el caso de los cólicos del lactante, un masaje específico puede aliviar el problema, por lo que es muy recomendable practicarlo, en este tipo de situaciones.

Para hacerlo correctamente es necesario realizar movimientos rotatorios en el sentido de las agujas del reloj, sobre el abdomen del bebé, empezando desde arriba y con la palma de la mano totalmente abierta como muestra el vídeo de arriba. Sobre la cama o el cambiador, el bebé tiene que estar tumbado boca arriba con las piernas flexionadas hacia dentro. Utilizar el Aceite de Caléndula para la Tripita del bebé de Weleda, ayudará a conseguir un máximo confort y bienestar, cuando el bebé sufre de esta dolencia habitual. Este aceite específico para aliviar los cólicos y facilitar su digestión se convierte en la solución perfecta para aumentar su bienestar.