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Los nueve meses que dura un embarazo son un cúmulo de nuevas sensaciones, incertidumbre y emociones que sumergen a la futura madre en un estado emocional intenso, plagado de dudas y preguntas sobre el estado de salud del feto en cada etapa del embarazo y poco tiempo después, cómo afrontar la nueva situación que se avecina, tras el parto.

Una de las partes más sorprendentes y maravillosas del cuerpo de un bebé es la piel, un órgano sensorial que juega un papel fundamental en el desarrollo del recién nacido. En este artículo te enseñaremos por qué la piel de un bebé es un órgano tan especial, cuáles son las maravillas y curiosidades más destacadas y cómo tratarla para aportarle los mejores cuidados.

La piel: en desarrollo desde la primera fase de gestación

Ya desde el periodo fetal la piel tiene un papel fundamental en el correcto desarrollo del bebé. Se trata del mayor sistema del cuerpo humano que se forma al mismo tiempo que el sistema nervioso primitivo y empieza a desarrollarse al principio de la gestación. A partir de la semana 23 del embarazo empieza a aparecer la pigmentación de la piel del futuro bebé, aunque no adquirirá su tono de piel definitivo, aproximadamente hasta el primer año de vida.

El único órgano sensorial preparado para cumplir su función al nacer

La función esencial de la piel es la de actuar como barrera protectora que aísla el organismo de lo que le rodea, aportándole protección para mantener en buen estado las estructuras internas. Del mismo modo funciona como sistema de comunicación con el entorno, un papel fundamental en el crecimiento físico y mental del ser humano.

Un sistema de comunicación entre la mamá y el bebé antes de nacer

Durante el embarazo, la piel es el principal órgano sensorial, el sonido le llega en forma de ondas a través de la piel. Los distintos movimientos, sonidos, luces y sombras que se filtran a través de la frontera de la piel permite estimular al bebé en el vientre de la madre e imprime caracteres durante los 9 meses de gestación, que se reflejarán a lo largo de la vida del pequeño.

La piel se forma desde el principio de la gestación junto con el sistema nervioso primitivo

2 milímetros de delicadeza, muchos mimos que dar

Es importante entender que la piel del futuro bebé y la de los adultos es muy distinta. En cuanto nace, la piel de un bebé tiene unos 2 mm de grosor, aproximadamente, excepto en las palmas de las manos o los pies, que suele alcanzar hasta los 6 mm. Párpados y labios sólo cuentan con una capa de piel de 0,5 mm, por lo que en estas zonas, se tiene que ser especialmente cuidadoso.

La piel de un adulto es un 30 % más gruesa, por lo que la del bebé pierde humedad mucho más rápido. Por este motivo, es imprescindible mantenerla siempre bien hidratada con productos especialmente pensados para su piel como los de Weleda.

Las distintas capas que conforman la piel, la epidermis, dermis e hipodermis son extremadamente finas. Hasta los dos años de edad, la piel del bebé no está suficientemente desarrollada para cumplir sus funciones principales, por lo que es fundamental mantener un buen grado de hidratación para que el funcionamiento de la piel sea el adecuado.

Piel con piel, más allá de los beneficios emocionales

Una de las prácticas más habituales que se producen inmediatamente tras el parto es el contacto físico inmediato entre el bebé y la mamá, conocido como piel con piel.

Los protocolos de actuación más recientes apuestan por esta práctica que aporta infinidad de beneficios tanto para la madre y el padre, como el recién nacido. Gracias al contacto piel con piel se consigue instaurar la lactancia de forma más rápida y eficiente, contribuye a la termorregulación del bebé, permite que el nacimiento sea menos estresante y, sobre todo, ayuda a que aparezca el vínculo afectivo entre el recién nacido y su madre.

Más allá del apego emocional, gracias a la práctica piel con piel se consigue regular el ritmo cardíaco y la respiración, tras el parto. ¡Y no sólo con la mamá! Los padres también pueden practicar el sistema piel con piel colocando el bebé sobre su pecho y abdomen, de modo que el vínculo emocional y afectivo sea también positivo.

Cuidados específicos para la piel del bebé

A medida que el embarazo avanza, los padres comenzarán a preparar el dormitorio del recién nacido, su ropita, primeras puestas, la canastilla y productos para su cuidado, elementos muy importantes que, desde las primeras horas de vida del bebé, adquirirán un papel fundamental.

Es recomendable evitar las sustancias sintéticas en los productos de cuidado de la piel del bebé

Al igual que se eligen detergentes neutros para lavar la ropa, o textiles naturales para la primera puesta, es recomendable evitar las sustancias sintéticas en los productos de cuidado de la piel del bebé. Hay que tener en cuenta que la función como capa protectora no se desarrolla totalmente hasta los cinco años de edad del niño, por lo que es fundamental protegerla adecuadamente con productos que contengan ingredientes naturales, como los de Weleda.

La caléndula (Calendula officinalis), un tipo de planta considerada por los antiguos egipcios, hace más de 3.000 años, como una planta milagrosa, consigue captar toda la energía del sol para transformarla en poderosos ingredientes activos muy beneficiosos para la piel. Sus propiedades esenciales, permiten reducir las inflamaciones, fomentan la creación de tejidos nuevos y protegen la piel contra las agresiones externas. Además, gracias a la capacidad calorífica que la caracteriza, los productos que contienen caléndula en su composición, evitan la pérdida de calor a través de la piel del bebé y aportan los nutrientes necesarios para desarrollarse adecuadamente.

Por estos motivos, la firma de cosmética natural y BIO Weleda cuenta con una línea específica para el cuidado de los más pequeños, en la que la caléndula es su ingrediente principal, que además contiene también aceite de almendra dulce BIO, rico en vitamina E y ácidos grasos insaturados, para hidratar la piel intensamente.

¿Por qué escoger productos de origen natural y BIO para el cuidado de la piel?

La piel es el vehículo conductor de entrada de infinidad de sensaciones, las caricias, el frío, el calor.., el órgano a través del cual el bebé puede percibir el mundo que le rodea, por lo que utilizar productos de cuidado que contengan ingredientes sintéticos pueden causar estragos en su delicada piel. Las parafinas empleadas en ciertos cosméticos pueden llegar a obstruir los poros de la piel del recién nacido, los tensioactivos de origen sintético crear un efecto irritante o los controvertidos parabenos, un tipo de conservante que puede perjudicar seriamente la salud de los más pequeños, entre otras sustancias sintéticas nocivas.

Por estos motivos, escoger productos de origen natural y BIO como los producidos por Weleda, certificados por el sello Natrue, el primer sello de calidad reconocido internacionalmente para los cosméticos naturales y BIO, garantiza que se está utilizando un producto de calidad y sostenible, exento totalmente de este tipo de ingredientes.

Entre los productos disponibles de la Línea Caléndula de Weleda podemos encontrar Champú y Gel de ducha de CaléndulaBaño de Crema de CaléndulaAceite de Bebé de CaléndulaAceite para la Tripita del BebéCrema Facial de CaléndulaCrema Pañal de Caléndula y Leche Corporal de Caléndula, una completa línea para el cuidado diario del bebé.

Imágenes: Weleda | iStock